En caso de urgencia vital, los aparatos desfibriladores pueden ser usados por los trabajadores de la empresa o comercio en el que estén instalados, y también por cualquier persona que se encuentre en sus inmediaciones.

El propósito social y preventivo de las empresas que instalan uno de esos aparatos, junto con el compromiso personal de los ciudadanos, permite poner en valor iniciativas de gestión responsable que hacen posible la conformación de ciudades cardio-responsables.